Hablemos Claro

Uso de edulcorantes en enfermedades crónico-degenerativas

Dra. Aurora Serralde
Fundación Mexicana para la Salud

 

Entre las enfermedades crónico-degenerativas de mayor prevalencia en México, se encuentran las cardiovasculares (ECV) y representan una de las principales causas de muerte. Algunas de las recomendaciones para reducir el riesgo de ECV son: Equilibrar la ingestión de energía y actividad física para mantener un peso corporal saludable; consumir una dieta rica en frutas y verduras; elegir cereales integrales y alimentos altos en fibra; consumir pescado al menos 2 veces por semana; limitar la ingestión de grasas; reducir el consumo de bebidas con azúcares añadidos; disminuir el consumo de sal y evitar el consumo de alcohol y tabaco.

El tratamiento nutricional debe estar basado en alcanzar las metas para reducir las complicaciones de la ECV e incrementar la calidad de vida. La reducción de los valores de la glucosa, los lípidos en la sangre, el control estricto de la presión arterial, y la reducción del peso corporal disminuyen las complicaciones cardiovasculares como el infarto agudo al miocardio que es la primera causa de muerte en nuestro país.

Una estrategia importante para prevenir o tratar la ECV y otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad, es disminuir el consumo de azúcar en los alimentos y bebidas, entre otros aumentando la disponibilidad y accesibilidad de alimentos reducidos en energía o sin edulcorantes calóricos añadidos. Lo anterior, nos permite disminuir el aporte energético que nos brindan, y al no ser fuente de azúcar no tiene impacto directo en las cifras de glucosa en la sangre.

Las bebidas (por ejemplo: jugos, atole, leche, aguas frescas o refrescos endulzados con azúcar, etc.) nos proporcionan aproximadamente una quinta parte de la energía que necesitamos durante el día; así que, si consumimos para hidratarnos agua natural o bebidas con edulcorantes no calóricos (ENC) podemos reducir o incluso eliminar la energía que proviene de éstas.

Los consumidores pueden usar de manera segura los ENC cuando forman parte de una dieta acorde a sus necesidades y en pacientes con enfermedades crónico-degenerativas o que desean perder peso, son una buena alternativa, ya que proporcionan el sabor dulce sin aportar la energía de los azúcares añadidos.

En el caso de las personas que padecen hipertensión arterial, la principal preocupación de la ingestión de bebidas con ENC es su contenido de sodio ya que muchas bebidas carbonatadas lo contienen. Aunque la cantidad de sodio que proporcionan no es alarmante, se debe considerar su aporte en la ingestión diaria de cada individuo.

En general, entre las personas que padecen alguna enfermedad crónica, el uso de ENC no debe ser promovido como intervención única encaminada al control de su enfermedad, se debe enfatizar que su uso brinda la posibilidad de ingerir energía extra de otras fuentes y no sustituyen otras intervenciones como modificaciones al estilo de vida o tratamiento médico, es decir sólo constituyen un apoyo para la reducción y control de la ingestión energética.