Hablemos Claro

Los Alimentos Funcionales

M. en C. Yoja Gallardo Navarro
Escuela Nacional de Ciencias Biológicas
Instituto Politécnico Nacional

Alimento se define como un producto consumido por la población por su sabor, aroma, capacidad de saciar y por su valor nutritivo. No obstante, hoy el concepto mismo del papel de los alimentos está cambiando. A comienzos del siglo XX el énfasis recaía en el cumplimiento de la Ingesta Diaria Recomendada de Nutrimentos para mantener la salud de personas sanas, luego se empezaron a desarrollar alimentos para regímenes especiales dirigidos a satisfacer las necesidades nutricionales de determinados individuos. Actualmente, el interés se centra en la promoción del uso de alimentos cuyo valor radica, no solo en su contenido nutricional, sino también en el impacto sobre el mejoramiento de la salud y en la prevención de enfermedades crónicas no trasmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer, la osteoporosis y la obesidad.

Podemos clasificar a los alimentos de distintas maneras, dependiendo su concepto:

  • Alimento tradicional: se refiere a aquellos alimentos naturales, preparados o procesados que brindan al organismo diferentes nutrimentos;
  • Alimentos para Regímenes Especiales: son aquellos preparados que están especialmente procesados o formulados para satisfacer las necesidades físicas o fisiológicas particulares, y/o enfermedades y trastornos específicos que se presentan como tales;
  • Alimentos funcionales: son aquellos de origen natural o procesados con potencialidades para la prevención, mantenimiento de la salud y la calidad de vida. Entre estos últimos se encuentran lácteos, cereales, bebidas, huevos, grasas, etc.

Dentro del concepto de alimentos funcionales, la industria ha desarrollado productos con un contenido reducido de determinados componentes como la grasa, colesterol, gluten y el sodio. O bien utiliza la adición de componentes benéficos para la salud como la fibra dietaria, los carotenos, el licopeno, los omega 3 y omega 6, el selenio, los prebióticos, los probióticos, los antioxidantes, los polifenoles, los glucanos, etc. Este concepto de alimento funcional fue propuesto por primera vez en Japón en la década de los 80 como alimentos para uso específico de salud (FOSHU: Foods for Specified Health Use). Quizá fue adquiriendo relevancia a partir de las primeras prácticas de fortificar con vitaminas y minerales ciertos alimentos y con la inclusión de algún componente químico para aliviar ciertas deficiencias en la población, por ejemplo la sal yodatada.

El consumidor va adquiriendo una conciencia cada vez más clara sobre la relación entre alimentación y salud; esto implica el cambio de un concepto simple hacia uno más integral que comprende la potencialidad de los alimentos, no solo para alimentar y nutrir, sino también para prevenir enfermedades.

Las políticas gubernamentales tiene una tendencia clara y futura de enfatizar la medicina preventiva sobre la curativa, propiciado por el conocimiento de la fisiología y la bioquímica humana que nos permiten conocer más ampliamente los requerimientos nutricionales, y que conjuntamente con las nuevas tecnologías en la industria de alimentos, ha provocado que cada día se desarrollen más alimentos saludables. En un futuro, con el apoyo de la nutrigenómica, el concepto puede cambiar a dietas individuales saludables para que realmente repercuta en la salud, previniendo enfermedades.

Referencias:

  • Guillies, P. J., 2007, “Preemptive nutrition of pro-inflamatory states: A nutrigenomic model”, Nutrition Review (11:S217-S220)
  • Hasler, C. M., 2003, “Alimentos Funcionales”, en: Conocimientos actuales sobre Nutrición, Capítulo 64, octava edición, Barbara A. Bowman y Robert M. Russell editores.
  • Panadés, A. E., 2007, “Alimentos para Regímenes especiales/Funcionales: Una propuesta Metodológica. Aspectos Nutricionales, Funcionales y Tecnologías para su Desarrollo”, FAO.