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Soya: Alimento funcional

La soya es un alimento que puede aportar nutrimentos importantes y es una fuente de proteína de buena calidad. Sus beneficios y los efectos sobre la salud son tan grandes que todavía se siguen estudiando.

Historia

El frijol de soya es originario del este de Asia, donde ha sido uno de los alimentos básicos de la dieta durante siglos. Existen datos de que la soya se cultiva desde 1100 a.C. y que el aceite de soya se utiliza desde 1061 d.C.

En las últimas dos décadas, los productos de soya se han ido incorporando a la dieta de las personas del continente Americano. La soya es una leguminosa (como los frijoles y los chícharos). Algunos productos hechos con soya son: tofu, tempeh, miso, aceite de soya y, por supuesto, salsa de soya.

Con el aumento de la popularidad de los productos de soya, se han desarrollado muchos otros –llamados productos de soya de segunda generación-, y los ingredientes de soya se han vuelto más accesibles, como la leche de soya, harina de soya, proteína concentrada de soya y proteína aislada de soya. Estas últimas se utilizan para desarrollar productos como bebidas y sustitutos de carne, como las hamburguesas vegetarianas, porque se procesan en nuestro cuerpo para que funcionen de manera similar a las proteínas en la leche y en la carne.

Entre los alimentos hechos a partir de plantas, los productos de soya son únicos por las proteínas que contienen –que son procesados de tal manera que la calidad de la proteína se mantiene. La proteína de la soya, al igual que la de la leche, el huevo y la carne, se considera una proteína completa (todos los aminoácidos esenciales están presentes en cantidad suficiente para tener un crecimiento y desarrollo normales después de la corrección por digestibilidad).

El frijol de soya por sí solo contiene aproximadamente 40% de proteína, 20% de aceite, 35% de carbohidratos y 5% de minerales y otros compuestos. Entre los compuestos fundamentales de la soya, se encuentran las isoflavonas que han sido ampliamente investigadas por sus potenciales beneficios a la salud. Dependiendo del método y grado de extracción que se realice sobre el grano de soya, varía la cantidad de isoflavonas que se obtienen.

Efectos sobre la salud

Se ha observado una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, fracturas de hueso y síntomas de la menopausia en muchos países asiáticos en comparación con los datos de estos padecimientos en los Estados Unidos y otros países de la cultura occidental.

Las diferencias en la dieta y, más específicamente, el consumo de soya están siendo estudiadas actualmente como un intento para explicar las diferencias en la incidencia de enfermedades crónicas y otras situaciones negativas en la salud.

La proteína de soya trae beneficios clínicos significativos para la salud en los seres humanos. Entre ellos están la reducción del colesterol total y del LDL (colesterol “dañino”) en sangre, mientras ayuda a mantener el nivel del colesterol HDL (“bueno”); algunos estudios muestran un incremento del colesterol HDL. Evidencia reciente sugiere que la soya podría reducir el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer. La proteína de soya con isoflavonas también podría ayudar a mantener la masa ósea, y algunos estudios sugieren una reducción en la frecuencia de los “bochornos” en las mujeres post-menopáusicas.

En octubre de 1999, la FDA (Food and Drug Administration) de los EE.UU. autorizó poner una declaración de salud en los alimentos, asociando el consumo de proteína de soya con la reducción del riesgo de enfermedad coronaria. Las etiquetas decían algo como: “25gr de proteína de soya, como parte de una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, puede reducir el riesgo de enfermedades cardiacas”.

La FDA señala que “para poder calificar para usar esa declaración de salud, el alimento debe contener por lo menos 6.25 gramos de proteína de soya por porción; esa cantidad es un cuarto del nivel adecuado de soya (25 gramos por día) para que su consumo sea efectivo. Como la proteína de soya puede añadirse a una amplia diversidad de alimentos, es posible para el consumidor comer productos con proteína de soya en los tres tiempos de comida y como botana”.

Investigación

Las investigaciones indican que la comida hecha a base de soya baja la oxidación del colesterol LDL y mejora la función arterial. Numerosos estudios, desde 1967, demuestran el efecto de la proteína de soya para disminuir el colesterol total y LDL en la sangre, lo cual reduce el riesgo de enfermedad coronaria.

En poblaciones con niveles altos de colesterol, la integración de la soya a la dieta tiene un efecto más profundo. Los expertos creen que el consumo de proteína de soya tiene un efecto mayor sobre la disminución del colesterol, que los extractos de isoflavonas.

La proteína de soya, como parte de un portafolio dietario (que también incluya almendras, esteroles presentes en los cereales integrales y leguminosas, y fibra viscosa), pueden disminuir el colesterol LDL en niveles similares a los tratamientos médicos con estatinas. Los efectos de los medicamentos y el portafolio dietario combinados tienen mejores resultados que una dieta baja en grasas saturadas sola.

Los estudios demuestran que la proteína de soya con isoflavonas podría aumentar los niveles de colesterol HDL en la sangre, aunque la significancia de esos niveles depende del género, la cantidad de soya consumida, el perfil de lípidos inicial y cuánto tiempo lleva a soya siendo parte de la dieta.

Los alimentos de soya parecen tener efectos de protección contra la oxidación de las partículas de LDL; este efecto podría deberse a las isoflavonas. Esto es importante porque se considera que esa oxidación tiene un papel importante en el padecimiento de ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias), que es una causal de enfermedad cardiaca. Aún más, el correcto funcionamiento de las arterias está ligado a la ateroesclerosis.

Otro estudio que involucran a mujeres pre y post menopáusicas indica que el consumo de isoflavonas de soya mejoran en un 26% el funcionamiento de las arterias, algo muy cercano a lo que se logra con la terapia de reemplazo hormonal. Esa investigación no encontró ningún efecto sobre la disminución de colesterol. La proteína de soya con isoflavonas también mejora el funcionamiento vascular y la respuesta vasodilatadora.

Un meta análisis publicado recientemente, que consideró muchos estudios epidemiológicos, muestra que el consumo de productos de soya disminuye el riesgo de cáncer de mama en mujeres pre y post menopáusicas. También sugiere que consumir soya en la adolescencia reduce el riesgo de padecer cáncer de mama posteriormente; esa disminución aumenta si la soya se consume durante la adolescencia y la adultez.

Sin embargo, con base en los estudios sobre animales, aún se cuestiona si las mujeres que tienen cáncer de mama con sensibilidad al estrógeno o quienes ya están en riesgo de padecerlo deberían consumir soya. Un estudio a largo plazo mostró que las isoflavonas no tienen ningún efecto contra el cáncer de mama. En un revisión, hecha por Messina y Loprinzi, se discutieron modelos animales que probaban la relación entre el consumo de soya y el cáncer de mama.

Algunos resultados sugieren que la genisteína (una isoflavona presente en la soya) estimula el crecimiento de tumores en roedores a los que se les extrajeron los ovarios. Pero en roedores que no habían sido intervenidos quirúrgicamente, la genisteína inhibe el crecimiento de tumores. Los estudios clínicos actuales continúan analizando cómo los componentes de la soya, incluidas las isoflavonas, afectan el riesgo de cáncer.

Se están investigando otros beneficios potenciales de la soya para la salud. Una declaración de la Sociedad de la Menopausia en Norte América sugiere que las mujeres que están en la transición hacia la menopausia podrían obtener algún beneficio si incorporan soya en su dieta. Los estudios muestran que los “bochornos” disminuyen un poco en las mujeres menopáusicas con un consumo de 60gr de proteína de soya con 76mg de isoflavonas por día.

Sin embargo, los expertos indican que los efectos de la soya y de las isoflavonas sobre la salud no deberían considerarse iguales a los de los tratamientos hormonales con estrógeno. Una revisión de muchos estudios, a cargo del gobierno estadounidense, mostró que los investigadores utilizan una gama amplia de síntomas y variables en los estudios, que hacen que las comparaciones sean difíciles. Pero, la evidencia de los beneficios de las isoflavonas es fuerte en las pruebas aleatorias, lo que es signo de resultados positivos.

La soya continúa siendo una de los alimentos más interesantes hasta el día de hoy. Algunas investigaciones emergentes indican que la soya podría tener un papel importante en el control de peso y en la reducción de cáncer de próstata. Estudios actuales sugieren que usar proteína de soya como parte de una dieta baja en calorías para el control de peso, da un beneficio adicional en la reducción de colesterol y mejora el perfil de lípidos que no se presenta en las dietas comunes para bajar de peso.

Respecto al cáncer de próstata, los estudios muestran que los componente de la dieta, incluyendo a las isoflavonas, reducen el riesgo de ese tipo de cáncer. Un estudio epidemiológico amplio sugiere que la mortalidad por cáncer de próstata está inversamente relacionado con el consumo de soya en hombres. Otros estudios clínicos seguirán analizando la importancia de la soya para mantener una buena salud.

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