Hablemos Claro

La microbiota y la obesidad

Dra Nimbe Torres y Torres
Departamento de Fisiología de la Nutrición
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán

La microbiota del intestino humano es un complejo ecosistema que está compuesto de aproximadamente 1014 bacterias, de las cuales existen alrededor de 400 o 500 especies diferentes. La serie completa de genes del intestino que se encuentran en la microbiota en un medio ambiente dado, se llama microbioma. El metagenoma es la secuencia de ADN derivado de la microbiota. Se ha estimado que existen alrededor de 3.3 millones de genes microbianos.

A la microbiota intestinal se le ha considerado como otro “órgano humano” o como un “super-organismo” que juega un papel fundamental tanto en la inmunidad como en la defensa, digestión y metabolismo. Está involucrada en el control de la inflamación y proliferación celular y es capaz de comunicar, no únicamente con el epitelio del intestino, sino también con órganos distantes en el cuerpo. La mayoría de la microbiota del intestino pertenece a uno de los siete principales tipos reinos de microorganismos, que son:

  • Firmicutes
  • Bacteroidetes
  • Proteobacteria
  • Fusobacteria
  • Verrucomicrobia
  • Cyanobacteria
  • Actinobacteria

Los Firmicutes y Bacteroidetes constitutyen el 90% de la microbiota intestinal humana.

Desde los 90’s ha crecido el interés en el papel que tiene la microbiota del intestino respecto de diversos padecimientos. Recientemente varios estudios han demostrado que una alteración en la composición de la microbiota (disbiosis) contribuye al desarrollo de trastornos como síndrome de intestino irritable, cánceres intestinales, obesidad y diabetes tipo I.

Los humanos proveemos a nuestra microbiota de un hábitat y de nutrimentos. Nosotros la “alimentamos” y la fracción indigerible de los alimentos que ingerimos es, por lo tanto, una influencia principal sobre el ecosistema microbiano del intestino.

Aunque dicho ecosistema es resistente y dinámico a los cambios del medio ambiente en individuos sanos, existen factores que pueden predisponer a las personas a sufrir alteraciones en la composición de la microbiota o factores que puedan ser protectivos contra enfermedades. Los micronutrimentos, las fibras indigeribles, los prebióticos y los probióticos pueden tener una influencia en la composición y la actividad metabólica de la microbiota intestinal.

Influencia nutricional sobre la microbiota del intestino y las consecuencias en la salud gastrointestinal

La dieta tiene una influencia considerable sobre la composición y la funcionalidad de la microbiota del intestino y por lo tanto en su salud. Estudios en niños han demostrado que las dietas ricas en fibra son esenciales para presentar una microbiota rica en Bacteroidetes y baja en Firmicutes.

Los cambios en el peso corporal están asociados con modificaciones en la composición de la microbiota intestinal. Estudios en animales obesos han demostrado que éstos desarrollan un alto porcentaje de Firmicutes y uno menor de Bacteroidetes.

Por otro lado, un estado de disbiosis de la microbiota puede amplificar las condiciones de enfermedades potenciales y la dieta puede ser un factor clave en la progresión de tales condiciones o por lo contrario detener el desarrollo de ciertas bacterias restaurando la homeostasis.

Durante la obesidad existe un incremento en la fermentación microbiana ocasionando que la disponibilidad de la energía de los alimentos incremente, lo que puede contribuir a mantener esta enfermedad. Los procesos patofisiológicos por los cuales la microbiota del intestino puede contribuir a la obesidad y al síndrome metabólico no son totalmente conocidos. Se ha propuesto que los cambios en la composición de la microbiota pueden dar lugar a la producción de moléculas pro-inflamatorias y cambiar la expresión de los genes del huésped que afectan las células epiteliales del intestino y las funciones endócrinas, teniendo un impacto sobre la resistencia a la insulina y el desarrollo de adiposidad (Figura 1).

Preservando y manejando la microbiota del intestino

Debido a la importancia de la microbiota intestinal para la salud humana, existe cada vez más evidencia que respalda el uso de prebióticos y probióticos para el control de ciertas enfermedades. Así como los antibióticos pueden afectar la composición y la función de la microbiota, los suplementos prebióticos y los organismos probióticos pueden conferir un beneficio para la salud del huésped, siempre y cuando sean administrados en cantidades adecuadas. Los probióticos pueden compensar los componentes de los microbios ausentes que presentan efectos benéficos para el huésped e inhibir las bacterias patógenas, ya que mejoran la función epitelial y la respuesta inmune. Los prebióticos, por otro lado, son ingredientes no digeribles adicionados a algunos alimentos con el fin de estimular el crecimiento y la actividad de bacterias en el sistema digestivo. Existe la esperanza que la combinación de estas dos estrategias proporcionen terapias sinergísticas y efectivas para enfermedades específicas.



Figura 1. Posible mecanismo de acción del desarrollo de obesidad debido a cambio en la microbiota

 

Hoy en día la microbiota y el buen mantenimiento de esta es un tema fundamental, ya que el consumo de dietas altas en hidratos de carbono y grasa puede ocasionar un desequilibrio en la microbiota produciendo más firmicutes lo que ocasionará disbiosis en el intestino y aumentar la posibilidad de la acumulación de grasa, la respuesta inflamatoria y la obesidad.