Hablemos Claro

Vitaminas y minerales que intervienen en la salud de los huesos

Ing. Alimentos Fernand Vedrenne
Dra. Ruth Pedroza Islas
Universidad Iberoamericana

Nuestro esqueleto está constituido por más de 206 huesos y aunque estos son estructuras sólidas, aparentemente estáticas, este tejido es muy vivo y se encuentra en un equilibrio dinámico en el que se destruye y  se renueva continuamente. La salud de los huesos depende de diferentes factores como la predisposición genética de cada persona y los estilos de vida como la dieta y los patrones de actividad física personales.

Actualmente, por diversas circunstancias, entre las que se encuentran los hábitos alimenticios y la actividad física deficiente, la salud de los huesos se ha convertido en un asunto de salud pública sobre todo en los países industrializados.

Los nutrimentos que han sido reconocidos como clave para mantener a los huesos sanos, son el calcio y la vitamina D.

Se sabe que hay una relación entre la deficiencia de calcio y algunas enfermedades crónicas de los huesos como la osteoporosis y la osteomalasia. Otras enfermedades relacionadas con dicha deficiencia son la hipertensión, el cáncer de colon y la obesidad.

El calcio constituye alrededor del 2% del peso corporal y, la mayoría, se encuentra distribuido en los huesos y en los dientes. Es durante la niñez y la adolescencia cuando se desarrolla la masa ósea máxima así que si en esos periodos hay una deficiencia en la ingesta de calcio, aumenta el riesgo de osteoporosis y de fracturas en la edad adulta. Esto es de gran relevancia si se considera que en el mundo cada año ocurren 1.66 millones de fracturas de cadera.

Por otra parte, también se sabe que la vitamina D juega un papel muy importante en el desarrollo de los huesos ya que promueve la absorción de calcio y la mineralización de los mismos, reduciendo el riesgo de fracturas. Además, ha sido demostrado que las dietas con alto contenido de frutas y vegetales tienen efectos positivos en la salud de los huesos y que los nutrimentos tales como las vitaminas K y C así como el fósforo, el potasio, el magnesio, las proteínas y el sodio son importantes para el mantenimiento de una buena salud ósea.

La vitamina K, que originalmente se había identificado como factor esencial para la coagulación de la sangre,  interviene en la formación de la proteína osteocalcina que está involucrada en la mineralización de los huesos. Esta proteína forma parte de la matriz ósea y es capaz de ligar calcio y de esta forma lo incorpora al hueso. La vitamina K también interviene en la inducción de la formación de colágeno, lo que tiene un efecto positivo en la flexibilidad del hueso.

La vitamina C es una de las vitaminas esenciales que el cuerpo no puede sintetizar y que  interviene en la formación de colágeno y el desarrollo normal de los huesos. Se ha establecido una asociación positiva entre la ingesta de vitamina C y la densidad ósea.

La vitamina E parece estar asociada con el incremento en la masa ósea y la disminución del riesgo de fracturas en humanos.

Los datos con los que hasta hoy se cuenta, han proporcionado evidencia de que la salud de los huesos no solo se limita a la ingesta de vitamina D y calcio. Prevalece la recomendación de una dieta correcta que provea todos los nutrimentos en las cantidades necesarias de acuerdo a la edad y a la condición de salud de las personas.

No obstante, hay casos en los que se requiere de la suplementación con las vitaminas y minerales mencionados, como las mujeres con osteoporosis o que tienen un riesgo de este padecimiento (las mayores de 65 años) o aquellas personas que tienen una deficiencia de vitamina D y calcio. De cualquier manera, hay que tener cuidado en no superar los límites de consumo de calcio que son de 3,000 mg/día para niños de 9 a 18 años de edad, de 2,500 mg/día para personas de 19-50 años y de 2,000 mg/día para personas mayores de 50 años. Se ha encontrado que la absorción de este mineral, es mejor cuando se consume en dosis pequeñas de 500 mg y que las fuentes de calcio a partir de las que hay mejor absorción son el citrato de calcio y el carbonato de calcio preferentemente consumidos en conjunto con los alimentos, para reducir el riesgo de desarrollar piedras en los riñones.

Otro factor importante que perjudica la salud ósea es la exposición a metales pesados, principalmente el plomo, ya que estos desplazan al calcio de los huesos. Este hecho representa un problema de mayor relevancia especialmente en la población infantil puesto que interfiere en su crecimiento lineal.

Como una medida de apoyo para evitar la deficiencia de los micronutrimentos indispensables para tener huesos saludables, la industria láctea ha buscado enriquecer la leche y sus productos con calcio y vitamina D para mejorar sus propiedades nutrimentales, ya que es considerada como un vehículo adecuado para proporcionar estos micronutrimentos, que en conjunto aumentan su biodisponibilidad.

No obstante, es importante mencionar que la absorción, el metabolismo y la excreción del calcio en el cuerpo se encuentran regulados por una serie de hormonas como la hormona del crecimiento, los estrógenos y algunas hormonas como la calcitonina y la paratohormona producidas en las glándulas tiroides y paratiroides respectivamente. Así mismo, existen algunos medicamentos que interactúan con el calcio a nivel intestinal evitando su absorción.  El mecanismo mediante el cual suceden dichos fenómenos es sumamente complejo y delicado, por lo que es importante tener consciencia de que la deficiencia de calcio no siempre está relacionada con una ingesta insuficiente del nutrimento, sino que puede estar ligada a estados patológicos o a momentos particulares del ciclo de vida que deben ser vigilados por un médico.

Referencias

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