Hablemos Claro

¿Qué sabemos de la biotecnología?

M.C. Lorena Pedraza Segura
M.C. Héctor Toribio Cuaya
Dra. Ruth Pedroza Islas

Universidad Iberoamericana

Muchos de nosotros hemos escuchado algo sobre la biotecnología, al menos el término. Sin embargo, no sabemos qué es exactamente. Podemos decir que la biotecnología es de los últimos avances que el conocimiento ha construido para mejorar la producción de alimentos y en especial de las plantas. Es un procesamiento que ha favorecido la nutrición, el sabor y la calidad de muchos alimentos. Por ejemplo, gracias a la biotecnología hoy podemos disfrutar de frutas deliciosas como las nectarinas y las tangerinas.

Fuente: www.natureduca.com Fuente: www.directodelcampo.com

Técnicamente hablando, la biotecnología usa las herramientas de la genética moderna para acentuar los rasgos benéficos de las plantas, animales y microorganismos con el fin de obtener mejores producciones y mejores alimentos. Esto incluye la selección de genes específicos como una manera más precisa de reformar las plantas asegurando la prevalencia de los rasgos deseados, por ejemplo, una mayor resistencia a la sequía.

Hoy la biotecnología representa una manera segura y eficiente para mejorar los cultivos, así que dada la creciente demanda de productos para alimentar a una población mundial en aumento, el papel de la biotecnología en el futuro de la agricultura será cada vez más importante. No obstante, la existencia de la biotecnología es ancestral y ha evolucionado durante 10,000 años. Los egipcios, por ejemplo, en el 2,500 a.C. modificaron ciertas aves seleccionando a las mejores para reproducirlas y obtener organismos más grandes y de mejor sabor al ser cocinadas. Desde la antigüedad se han usado microorganismos para la elaboración de alimentos y bebidas como el vino, proceso que se inserta en los de la biotecnología; estas técnicas se propagaron por todo el Oriente antiguo.

La biotecnología moderna, como la conocemos hoy en día, data de los años 70 cuando los investigadores comenzaron a explorar el mejoramiento de los alimentos mediante técnicas genéticas. Pero no fue sino hasta 1990 que se introdujeron comercialmente los primeros productos mejorados biotecnológicamente: una enzima para la producción de queso en los Estados Unidos y una levadura para elaborar pan en el Reino Unido. En 1994 se comercializó en Estados Unidos el primer producto completamente hecho con biotecnología: un jitomate. Pocos años después, en 1998, la industria de la papaya en Hawaii fue salvada de la gran devastación ocurrida entre 1993-1997, gracias a la siembra de una especie resistente a cierto tipo de virus.

La biotecnología también contribuye a la protección del ambiente ya que al desarrollar especies resistentes a plagas, disminuye el uso de pesticidas; también se reduce la erosión del suelo ya que algunas especies producidas biotecnológicamente requieren de menor intensidad de labranza para ser cultivadas.

Algunos de los cultivos producidos biotecnológicamente se usan para la alimentación animal; existen numerosos estudios que comparan a los animales alimentados con variedades tradicionales, con los alimentados con cultivos mejorados biotecnológicamente, y se ha encontrado que no hay diferencia ni en el crecimiento ni en la salud de estos. Los productos animales derivados (huevo, leche, carne) conservan el mismo valor nutricional y son tan seguros para el consumo como los productos derivados de animales alimentados con los cultivos tradicionales.

La biotecnología puede tener un impacto positivo en la calidad de los alimentos y en la de sus procesos. Por ejemplo, ofrece variedades de semillas oleaginosas como la soya, cuyos aceites con menor contenido de grasas saturadas y con mayor contenido de ácido oleico las hace más estables en el proceso de freído. Por otra parte, actualmente se cuenta con una diversidad de frutos y vegetales cuya maduración es más lenta, lo que hace que permanezcan frescos durante más tiempo.

La biotecnología, además, ayuda a mejorar la nutrición. Un caso en el que sucede esto, es la deficiencia de Vitamina A presente en alrededor de 120 países, lo que representa más de 140 millones de niños que la padecen y cuya consecuencia fatal es la ceguera. Dado que el arroz es el cereal más consumido y tiene un bajo contenido de vitamina A, la biotecnología ofrece ahora el denominado arroz dorado alto en vitamina A, producto de una combinación con genes de maíz. También biotecnológicamente se ha logrado que ese arroz dorado aporte hierro a la dieta, lo cual es relevante porque la deficiencia de hierro, que causa anemia, también es un problema importante en el mundo, pues se tiene el registro de 2 billones de personas que la presentan.

Pero no solo el arroz puede ser mejorado en cuanto a su contenido de vitamina A o sus precursores como el beta-caroteno. También otros alimentos vegetales, como las frutas, que son fuente importante de fitonutrimentos y compuestos fitoquímicos con funciones benéficas para la salud como los folatos, carotenoides, flavonoides, isotiocianatos, polifenoles, entre otros. Estos fitonutrimentos son esenciales para la salud y el bienestar ya que han sido asociados con propiedades antioxidantes, lo que a su vez se relaciona con la prevención de riesgos de padecer enfermedades crónicas degenerativas. A menudo las dietas incluyen un bajo consumo de frutas y vegetales, lo que hace insuficiente el aporte de estos fitonutrimentos. La biotecnología hace posible la biofortificación de los alimentos, por ejemplo, de las naranjas para mejorar su contenido de fitoquímicos activos como el beta-caroteno que, como ya se dijo, es un precursor de la vitamina A. Las naranjas tienen normalmente un bajo contenido de este precursor de la vitamina A con altas propiedades antioxidantes, que ofrece protección contra ciertos tipos de cáncer, diabetes tipo 2 y enfermedad coronaria. Se han identificado los genes responsables de la producción de beta-caroteno en las frutas cítricas y se ha logrado producir naranjas biofortificadas, que ofrecen un mayor efecto antioxidante que las comunes.

A pesar de que la población ha escuchado o sabe poco acerca de la biotecnología, la preocupación sobre la producción y consumo de alimentos modificados por métodos biotecnológicos ha ido creciendo e incluso en diversos países del mundo existe una polarización entre oponentes y proponentes del uso de este tipo de productos. Por ejemplo, en encuestas realizadas en los Estados Unidos, se encontró que solo el 13% de los encuestados refirió haber oído o leído sobre la modificación genética. Incluso se han creado mitos en los que se afirma que para lograr la modificación genética se usa radiación o que los jitomates comunes no contienen genes, mientras que los modificados genéticamente, sí.

En México, la encuesta del año 2011 sobre la percepción pública de la ciencia y la tecnología que realizan en conjunto el Instituto Nacional de Estadística, geografía e Informática (INEGI) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), en población de 18 años o más, mostró que el 28.8% de los encuestados perciben como malos a los alimentos modificados genéticamente, el 38.8% como regulares y el 22.1% como buenos y muy buenos, como se puede observar en la siguiente gráfica.



Fuente: ENPECTyT2011. INEGI www.inegi.org.mx

En un estudio de la FAO en el que se contó con 35,000 personas de 34 países, sobre la posición de la opinión pública con respecto a la biotecnología agrícola a partir de la pregunta de si los beneficios de utilizar la biotecnología agrícola para crear cultivos alimentarios modificados genéticamente que no requieran plaguicidas y herbicidas químicos, son mayores que los riesgos, se encontró que: “las respuestas a esta afirmación muestran diferencias importantes por regiones (figura 10). La gente de las Américas, Asia y Oceanía aceptaba con mucha mayor probabilidad que la de África y Europa que los beneficios de este empleo de la biotecnología son superiores a los riesgos”.



Fuente: http://www.fao.org/docrep/006/y5160s/y5160s11.htm

También hay diferencias en la percepción del impacto de la tecnología en la forma de vivir en relación con la terminología empleada, por ejemplo, en una encuesta pública el 45% de las personas respondieron que su forma de vida mejoraría en los próximos 20 años por la biotecnología, mientras que un 37% respondió que la mejora sería por la ingeniería genética.

El argumento fundamental de los oponentes a la biotecnología es que no se conocen completamente los riesgos que implican los alimentos modificados genéticamente sobre la salud y el ambiente. Al respecto, diversas academias científicas, la FAO/OMS, el Instituto de Tecnología de Alimentos (IFT por sus siglas en inglés), la Asociación Dietética Americana, la Asociación Médica Americana entre otras, han establecido que no hay evidencia fuerte que demuestre que los alimentos modificados genéticamente o los ingredientes producidos por biotecnología, sean menos seguros para el consumo que los alimentos e ingredientes tradicionales. En el año 2000, más de 3,200 renombrados científicos, incluyendo 19 ganadores del Premio Nobel, firmaron una declaración refrendando a la biotecnología de alimentos como segura, amigable con el ambiente y como una herramienta útil para ayudar a alimentar al mundo. En el año 2001 la Comisión Europea publicó un reporte donde compiló datos de 81 proyectos y 15 años de investigación, diciendo en esencia que los alimentos derivados de la biotecnología son tan seguros como sus contrapartes tradicionales, porque la biotecnología es precisa y está sometida al mayor escrutinio regulatorio del mundo.

También se ha recomendado que los gobiernos y las agencias científicas, hagan del dominio público las investigaciones en favor de la producción de alimentos que se están realizando por medio de la biotecnología.

El debate público continuará y por supuesto los consumidores quieren saber lo que la biotecnología significa respecto de los alimentos que comemos, por ello la recomendación es informarnos en fuentes con evidencia científica fuerte.

Referencias: