HC

Alimentos y colon irritable ¿una relación compleja?

E.O.C., Ing. Alimentos Fernand Vedrenne Gutiérrez
Departamento de Salud y
Departamento de Ingeniería y Ciencias Químicas
Universidad Iberoamericana

El síndrome de colon irritable (IBS por sus siglas en inglés) está clasificado como uno de los desórdenes funcionales del tracto gastrointestinal. Estas enfermedades se manifiestan como un conjunto de signos y síntomas que afectan la función gastrointestinal pero que no están relacionadas con disfunciones en la estructura o la bioquímica de los tejidos que conforman el tracto como tal.

El IBS es la más común de estos desórdenes y sus síntomas se describen en los Criterios Diagnósticos para Desórdenes Funcionales del Tracto Gastrointestinal de Roma III. De acuerdo con dicho documento, el IBS se caracteriza por dolor abdominal o incomodidad (definida como una sensación no cómoda no descrita como dolor) recurrente durante al menos 3 días por mes en los últimos 3 meses acompañada de dos o más de los siguientes elementos: mejora de la sintomatología con la defecación, inicio de la sintomatología acompañado de cambios en la frecuencia de defecación y/o inicio de la sintomatología acompañado de cambios en la apariencia o consistencia de las heces. Además del IBS existen otras enfermedades funcionales relacionadas y similares como la constipación funcional o la distensión funcional.

Mucho se ha investigado sobre el papel que juega la dieta en los desórdenes del colon y se ha postulado que algunos alimentos podrían ser los responsables de causar la sintomatología. La realidad es un poco diferente ya que en los periodos en los que la enfermedad está inactiva, la gente que padece IBS parece tolerar bien la mayor parte de los alimentos, sin embargo cuando el colon está irritado, éste puede perder su capacidad de absorber y digerir diferentes componentes de manera adecuada y esto puede incrementar los síntomas y producir una mayor sensación de malestar intestinal.

La lista de alimentos que han sido asociados con el IBS es grande, aunque de particular interés es la aparente asociación que se presume que existe entre el consumo de gluten de trigo y el padecimiento. Existe una condición denominada sensibilidad al gluten no celiaca. La gente que padece dicha condición, presenta síntomas gastrointestinales que cesan al eliminar el gluten de la dieta. Sin embargo, hasta ahora, la eliminación del gluten de la dieta no ha probado ser una medida efectiva para mejorar los síntomas del IBS. Es posible que aquellos pacientes con IBS cuyos síntomas disminuyen al eliminar el gluten de su alimentación, realmente tengan enfermedad celiaca no confirmada y que la prevalencia de sensibilidad al gluten no celiaca sea en realidad muy baja.

En los últimos años, investigadores de la Universidad de Monash en Melbourne, Australia, han encontrado que eliminar aquellos hidratos de carbono que se absorben pobremente en el intestino mejora significativamente la sintomatología del IBS en una serie de ensayos clínicos aleatorizados. La denominada dieta baja en oligo, di, monosacáridos y polialcoholes fermentables (FODMAPs por sus siglas en inglés) tiene como origen las dietas restringidas en lactosa, fructosa y sorbitol, posteriormente se incluyeron a la lista otros hidratos de carbono fermentables como los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). La primera publicación que describe la dieta baja en FODMAPs es del año 2005 y el primer estudio clínico retrospectivo se realizó al año siguiente por los mismos investigadores.

La dieta baja en FODMAPs restringe alimentos como trigo por su alto contenido en fructanos, cebolla, ajo, centeno, alcachofas, leguminosas, frutas con alto contenido de fructosa y sorbitol, hongos, coliflor y alimentos endulzados con polialcoholes entre otros alimentos. No resulta sencillo adherirse a los planes de alimentación bajos en FODMAPs y de acuerdo con Jaqueline Barrett de la Universidad de Monash, no debe de ser sostenida por más de 4 semanas. Posteriormente, se deberán reintroducir los alimentos a tolerancia del paciente. Además, la sensibilidad a cada alimento varía mucho de persona a persona, por lo que las restricciones deberían ser individualizadas.

La reducción de los FODMAPs de la dieta no está libre de críticas por parte de algunos profesionales de la salud, ya que al parecer, la carencia de fructanos de la dieta puede disminuir la viabilidad intestinal de microorganismos probióticos como Bifidobacterium sp. que pudieran tener efectos beneficiosos en el manejo del IBS.

Es importante mencionar que hacen falta más estudios para investigar a fondo el papel que juegan los planes de alimentación reducidos en FODMAPs en el control de los síntomas de IBS y su impacto en la microbiota intestinal. La disponibilidad de ensayos clínicos aleatorizados es baja y se encuentra limitada a la región de Australia y Reino Unido. Es preciso tener en cuenta la dificultad de estudiar intervenciones dietéticas mediante estudios aleatorizados cegados al momento de criticar la metodología con la que se realizan los estudios. Debido a la falta de evidencia, la reducción de los FODMAPs de la dieta de una persona con IBS deberá quedar enteramente a criterio de los profesionales de la salud responsables y en ningún momento deberá prolongarse por más de 4 semanas.

Referencias:

  • Síndrome de intestino irritable: la dieta FODMAP (HablemosClaro.org)
  • Barrett, J. S., and P. Gibson. "Response to Comment on Low Fodmap Diet." Nutr Clin Pract 28, no. 6 (2013): 775-6.
  • Barrett, J. S., and P. R. Gibson. "Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols (Fodmaps) and Nonallergic Food Intolerance: Fodmaps or Food Chemicals?" Therap Adv Gastroenterol 5, no. 4 (2012): 261-8.
  • Biesiekierski, J. R., S. L. Peters, E. D. Newnham, O. Rosella, J. G. Muir, and P. R. Gibson. "No Effects of Gluten in Patients with Self-Reported Non-Celiac Gluten Sensitivity after Dietary Reduction of Fermentable, Poorly Absorbed, Short-Chain Carbohydrates." Gastroenterology 145, no. 2 (2013): 320-8 e1-3.
  • Camilleri, M. "Etiology and Pathophysiology of Irritable Bowel Syndrome and Chronic Constipation." Advanced Studies in Medicine 5, no. 10B (2005).
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  • Holmes, R., K. Couzens, V. Tsui, L. Hards, K. P. Wiens, and T. R. Fenton. "Comment on Low Fodmap Diet." Nutr Clin Pract 28, no. 6 (2013): 773-4.