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¿Alimentos congelados? Sí, gracias

L. en N. Liliana Ortega Islas
Consultora

La congelación de alimentos es un método de conservación de productos alimenticios como frutas, verduras, granos o productos cárnicos. El objetivo de la congelación es disponer de esos alimentos por un tiempo más prolongado, o tener acceso a ellos aun cuando estén fuera de temporada. También es un método eficaz para evitar el desperdicio, pues los alimentos que no se van a consumir de inmediato se pueden almacenar en el congelador.

A pesar de su popularidad, a veces surgen muchas dudas en cuanto a la inocuidad de los alimentos conservados por congelación, así como sobre la pérdida de la calidad nutritiva y sensorial, es decir, sus características como el sabor, olor y textura.

El ritmo de vida de la sociedad actual, ha promovido ciertas prácticas para agilizar la preparación de alimentos para la familia, ya que se cuenta con muy poco tiempo para la elaboración y adquisición de los ingredientes necesarios para cocinar.

Por ello, se ofrece una gran cantidad de productos congelados en el supermercado: alimentos crudos, como pescado, aves, carne roja, verduras, frutas, así como platillos ya preparados, listos para su consumo.

Resulta muy práctico para el preparador de alimentos, tener a la mano, diversas opciones de alimentos congelados que puede ir utilizando durante la semana, sin tener que trasladarse de nuevo a la tienda de autoservicio o el mercado.

Los alimentos congelados conservan prácticamente las mismas propiedades que tenían antes de ser almacenados; pueden prepararse en casa siempre y cuando se sigan las recomendaciones siguientes:

  • La temperatura de almacenamiento debe ser de -18°C, por lo que debe contarse con un termómetro para verificar que el congelador alcanza dicha temperatura.

  • Es importante realizar primero las compras de los productos no perecederos en el supermercado o mercado local, y al final aquellos alimentos que requieran refrigeración y congelación.

  • Hay que congelar los alimentos inmediatamente llegando a casa. Si se trata de un producto fresco, es conveniente dividirlo en porciones de acuerdo a las necesidades de la familia y almacenarlas en bolsas limpias antes de congelar.

  • Siempre hay que etiquetar esas porciones indicando el tipo de producto que es y la fecha en que se congeló, y cerrar muy bien el empaque.

  • Es aconsejable tener una lista junto al refrigerador, con un pequeño inventario de los productos almacenados y utilizar primero los que lleven más tiempo en el congelador.

  • Para descongelar los alimentos, se deben colocar con antelación (hasta un día previo), en la parte baja del refrigerador. También se pueden descongelar en horno de microondas cuidando bien el tiempo para realizarlo, o bien al chorro de agua fría.

  • Los productos que se descongelan se deben preparar y consumir a la brevedad.

Es necesario que el alimento que se va a congelar sea de muy buena calidad, para que se conserve mejor.

En cuanto a los platillos congelados listos para servirse, sería conveniente revisar el etiquetado nutrimental, ya que generalmente contienen cantidades de grasa o sodio que superan las cantidades que el mismo platillo preparado de forma tradicional. Sin embargo, pueden ser una opción para comer de vez en cuando.

Los alimentos congelados son una forma práctica para ahorrar tiempo al cocinar. Además de que dan opciones para incluir variedad en la comida. Como con cualquier producto, es importante tener en cuenta el tipo de nutrimentos que nos aporta el alimento para poder mantener una dieta balanceada y disfrutar lo que más nos gusta comer. Hay que recordar que no hay alimentos buenos o malos, sino dietas correctas o incorrectas.

Referencias: