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Antioxidantes naturales en el café

Dra. Ruth Pedroza Islas
Ingeniería de Alimentos
Universidad Iberoamericana
Un café es un sistema que condensa los centros
 de donde emana la energía creativa del hombre
Edward Timms

Además de las sensaciones placenteras y las mejoras en la atención (Smith y col., 1999; Harrel y Juliano, 2009)  tomar café puede proporcionar al organismo beneficios derivados de su contenido de antioxidantes naturales, los cuales mantienen su actividad independientemente de la manera en que acostumbremos preparar nuestra taza de café.

Los antioxidantes son sustancias que evitan que otras sustancias importantes para las funciones celulares, se oxiden y pierdan su actividad positiva. Ingerir antioxidantes a partir de la dieta es de vital importancia para prevenir la aparición de enfermedades crónicas. Estudios en poblaciones han demostrado que alrededor del 80% de la enfermedad cardiovascular, el 90% de la diabetes tipo 2, y aproximadamente el 30% de los cánceres podrían prevenirse por un cambio en la dieta y el estilo de vida, ya que esas enfermedades crónicas tienen como causa primaria, el denominado estrés oxidativo. Así, resulta de gran relevancia el consumo de antioxidantes para reducir los efectos de la oxidación y el estrés oxidativo (Willcox y col., 2004).

Estos hallazgos han intensificado el interés en caracterizar los compuestos antioxidantes bioactivos presentes en el café, considerando que es una de las bebidas más populares en el mundo. Los antioxidantes del café son: la cafeína que se puede absorberse rápidamente en el estómago y distribuirse en todos los tejidos y  tiene actividad inhibitoria sobre la formación de tumores; el cafestol y kahweol que inducen la producción de sales biliares e incrementan la movilidad intestinal, evitando que se acumulen compuestos de putrefacción y además estimulan la activación de un sistema de desintoxicación de sustancias que pueden producir cáncer; el ácido clorogénico y el ácido cafeico, ambos con propiedades antioxidantes (George y col, 2008).

El café es una de las bebidas que mayor protección antioxidante provee al organismo, por ejemplo una taza de café proporciona de 200 a 500 mg de antioxidantes, contribuyendo de manera importante a la ingesta de estos compuestos por la dieta (Richelle y col., 2001). Entre los compuestos del café, los más abundantes son los ácidos clorogénicos (Ferruzzi, 2010).

Tanto la variedad de café Robusta, como la Arábica, de cualquier origen, presentan capacidad antioxidante la cual no se pierde aún después de 28 días de almacenamiento. La actividad antioxidante del café es más eficiente que la de la cocoa o el té negro, en cuanto a retardar la oxidación de ciertas sustancias como el colesterol de baja densidad. La cafeína tiene una mayor acción para neutralizar los radicales libres que desatan los daños en cadena por oxidación, que la vitamina C (Parras y col., 2007).

Consumiendo 96 g de café (aproximadamente media taza) es suficiente para proveer al organismo de la Ingesta Diaria Recomendada de vitamina C y E (Pulido y col., 2003). Por otro lado, se estima que bebiendo de 4 a 5 tazas de café al día, se cubriría un 64% de la capacidad antioxidante total requerida (Svilaas y col., 2004).

Con la actividad antioxidante del café, beber de 2 a 4 tazas al día parece favorecer la salud cardiovascular (Sugiyama y col, 2010),  el consumo de 2 tazas de café al día reduce en 40% el riesgo de cirrosis (Tverdal y Skurtveit, 2003)  y de 3 a 5 tazas de café al día disminuyen en 76% el riesgo de cáncer de hígado (Bravi y col., 2007). También el consumo habitual de café, se ha asociado con la reducción de riesgo de cáncer de riñón, cáncer colorrectal y cáncer de mama (Nkondjock, 2009) y con la reducción del riesgo de padecer diabetes tipo 2 (Yamauchi y col, 2010).

El café también estimula la inspiración, ejemplo de ello es la creación de la “Oda al café”, una de las cantatas más célebres de Johann Sebastian Bach, compuesta en 1732.

 

Referencias

  • Bravi F, Bosetti C, Gouville AC, Bagnardi V, Gallus S, Negri E. 2007. Coffe drinking and hepatocellular carcinoma risk: a meta-analysis. Hepathology 46: 430-435.
  • Ferruzzi MG. 2010. The influence of beverage composition on delivery of phenolic compounds from coffee and tea. Physiology & Behavior 100: 33-41.
  • George SE, Ramalakshmi K, Rao LMJM. 2008. A perception on health benefits of coffee. Critical Reviews in Food Science and Nutrition 48: 464-486.
  • Harrel PT, Juliano LM. 2009. Caffeine expectancies influence the subjetive and behavioral effects of caffeine. Psycopharmacology 207: 335-342.
  • Hsu TL, Bau JG, Wang WK, Li SP, Wang YYL. 2008. Similarity between coffee and Qi-stimulating effects. The Journal of Alternative and Complementary Medicine 14(9): 1145-1150.
  • Nkondjock A. 2009. Coffee consumption and the risk of cancer: An overview. Cancer Letters 277: 121-125.
  • Parras P, Martínez-Tomé M, Jiménez AM, Murcia MA. 2007. Antioxidant capacity of coffees of several origins brewed following three different procedures. Food Chemistry 102: 582-592.
  • Pulido R, Hernández-GarcíaM, Saura-Calixto F. 2003. Contribution of beverages to the intake of lipophilic and hydrophilic antioxidants in the Spanish diet. European Journal of Clinical Nutrition 54: 1275-1282.
  • Richelle M, Tavazzi I, Offord E. 2001. Comparison of the antioxidant activity of commonly consumed polyphenolic beverages (Coffee, cocoa, and tea) prepared per cup serving. J. Agric. Food Chem. 49: 3438-3442.
  • Smith AP, Clark R, Gallagher J. 1999. Breakfast cereal and caffeinated coffee: effects on working memory, attention, mood and cardiovascular function. Physiology & Behavior 67(1): 9-17.
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  • Svilaas A, Sakhi AK, Andersen LF, Svilaas T, Strom EC, Jacobs DR. 2004. Intakes of antioxidants in coffee, wine and vegetables are correlated with plasma carotenoids in humans. Journal of Nutrition 134: 562-567.
  • Tverdal A, Skurtveit S. 2003. Coffee intake and mortality from liver cirrhosis. Annales of Epidemiology 13: 419-423.
  • Willcox JK, Ash SL, Catignani GL. 2004. Antioxidants and prevention of chronic disease. Critical Reviews in Food Science and Nutrition 44: 275-295.
  • Yamamuchi R, Kobayashi M, Matsuda Y, Ojika M, Yamamoto Y, Tou Y, Shigekoa S, Inoue T, Katagiri T, Murai A, Horio F. 2010. Coffee and caffeine ameliorate hyperglycemia, fatty liver, and inflammatory adipocytokine expression in spontaneously diabetic KK-Ay mice. Journal of Agricultural and Food Chemistry 58, 5597-5603.