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Azucares, Obesidad y Salud: ¿Qué es lo que realmente sabemos?

El Dr. Rippe declaró: “es importante enfatizar que no es mi intención convencer a los profesionales de la nutrición de que los consumidores deberían incrementar su consumo de azúcares, ni tampoco minimizar que el sobre consumo de alimentos densos en energía contribuyen al problema de la obesidad en México y los Estados Unidos.

“La situación de la obesidad es muy complicada y no hay respuestas fáciles. El predomino de este problema en México y en los Estados Unidos, así como en el resto del mundo industrializado, se ha disparado en los últimos 20 años. Sin embargo, culpabilizar a un ingrediente como el jarabe de maíz alto en fructosa o a una categoría de alimentos tales como los azúcares agregados, es ignorar la complejidad de la obesidad así como los muchos factores de riesgo que contribuyen a esta condición. Esto ha provocado una gran confusión en los consumidores a quienes estamos tratando de educar para que tomen mejores decisiones y, más importante aún, enfocarse en culpar a un ingrediente está simplemente condenado al fracaso.

“México enfrenta muchos retos de salud. Actualmente está posicionado en el primer lugar entre las naciones del mundo más obesas, con poblaciones mayores a 100 millones (los Estados Unidos ocupa el segundo lugar). Muchas otras naciones también tienen un problema creciente de obesidad. Actualmente el 70% de los mexicanos mayores de 20 años tienen sobrepeso u obesidad y el 9% de los mexicanos tienen diabetes. Esto representa más de 10 millones de individuos; es el porcentaje más alto de cualquier país que tenga población mayor de 100 millones de personas.

“Es importante que entendamos la complejidad de la obesidad y la diabetes porque no solo es un gran problema de salud pública, sino que también causa muchos problemas de salud en los individuos quienes sufren estos padecimientos.

¿Qué es el jarabe de maíz alto en fructosa?

“El nombre <jarabe de maíz alto en fructosa> (JMAF) es incorrecto, en realidad debería de llamarse jarabe de maíz “medio” en fructosa. Fue desarrollado como una alternativa a la sacarosa, ya que tiene virtualmente la misma composición. La sacarosa es 50% glucosa y 50% fructosa. Estos dos azúcares están unidos por un enlace covalente. Sin embargo, tan pronto como un individuo ingiere sacarosa el enlace se rompe por una enzima en el intestino delgado llamada sacarasa. Por esto, la sacarosa es absorbida como fructosa y glucosa, y no como sacarosa.

“El jarabe de maíz alto en fructosa está disponible principalmente en dos formas, el JMAF-55, que es 55% de fructosa y 45% de glucosa, y el JMAF-42, que es 42% de fructosa y 58% de glucosa. Tanto el jarabe de maíz de alta fructosa como la sacarosa, son absorbidos de forma idéntica y tienen el mismo número de calorías. Muchas personas confunden el jarabe de maíz de alta fructosa con fructosa pura. La fructosa pura, como su nombre indica, está compuesta 100% de fructosa. Una mejor comparación para el jarabe de maíz alto en fructosa es la sacarosa, ya que son muy similares entre sí.

Jarabe de maíz alto en fructosa y la obesidad

“En 2004 varios investigadores prominentes en los Estados Unidos sugirieron que existe una relación única entre el jarabe de maíz alto en fructosa y la obesidad. Sin embargo, la investigación en mi laboratorio y en otros, han demostrado que no hay evidencia creíble para apoyar esta afirmación. Esta posición está basada en la investigación con el apoyo no solo de numerosos artículos científicos, sino también por la Asociación Médica Americana y la Academia de Nutrición y Dietética de los Estados Unidos. Es importante recordar que entre 1970-2010, la media de consumo de alimentos en los Estados Unidos aumentó 458 calorías; eso es casi otra comida cada día. Menos del 9% de las calorías adicionales provienen de los azúcares añadidos juntos. Por lo tanto, culpar a los azúcares añadidos como la principal causa de la obesidad es inexacto desde el punto de vista científico y no hará ninguna contribución significativa a la solución de la crisis de obesidad, ni en México ni en Estados Unidos.

Azúcares y obesidad relacionadas con enfermedades crónicas

“Ensayos aleatorios, controlados realizados en mi laboratorio han demostrado que no hay un aumento en el riesgo de enfermedades del corazón a partir de azúcares añadidos consumidos dentro de los niveles normales de consumo humano. Tampoco hubo aumento de los factores de riesgo para la diabetes como resultado de los azúcares que contienen fructosa consumidos en los niveles normales de consumo humano. Tampoco hemos encontrado ninguna relación entre el consumo de azúcar y el aumento de la presión sanguínea o de enfermedades del hígado graso no relacionadas con el consumo de alcohol.

“Hay muchas ideas equivocadas sobre cómo el azúcar actúa en el cerebro. Algunas personas han sugerido que el azúcar puede ser <adictivo>. Investigaciones en nuestro laboratorio no han mostrado ninguna anomalía o diferencias entre los azúcares y la forma en cómo se manejan en el cerebro.

Conclusiones

“Basándome en numerosos estudios controlados y aleatorizados, realizados en mis laboratorios de investigación y otros, llego a la conclusión de que debemos ser muy cautelosos respecto de atribuir consecuencias adversas para la salud del consumo de azúcares que contienen fructosa en los niveles normales de consumo de la población. Se necesitan con urgencia más ensayos controlados aleatorios de niveles normales de consumo y modos de consumo. Solo a través de hechos basados en la educación del consumidor, podemos lograr mejores resultados en salud y nutrición. Culpar a los azúcares añadidos de una variedad de enfermedades crónicas como la obesidad y padecimientos relacionados, como la enfermedad cardíaca y la diabetes, no tiene sustento científico y dará lugar a la confusión entre los consumidores. Además, no va a ayudar a resolver ninguno de estos grandes problemas que enfrenta México o los Estados Unidos.