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Los resultados de la nueva ENSANUT: un análisis de la problemática general

Lic. Cecilia García Schinkel
Departamento de Salud
Universidad Iberoamericana
Directora Ejecutiva
ILSI México

La encuesta anual ENSANUT mostró que los datos de pobreza alimentaria y de desnutrición son tan alarmantes como los de sobrepeso y obesidad; las disparidades que hay entre un problema y otro reflejan un país de profundas injusticias y marcadas desigualdades sociales. La desnutrición es un problema de salud pública que aún no hemos podido resolver. En México todavía hay muchos infantes que padecen desnutrición y sufren las consecuencias a mediano y largo plazo: 1 de cada 10 niños mexicanos (el dato promedio oscila entre el 11 y 14% de unas estimaciones a otras) padecen desnutrición proteica, es decir, consumen una dieta suficiente en energía, pero pobre en proteínas. Esto repercute en la capacidad de combatir enfermedades infecciosas de todo tipo y en su potencial de crecimiento. Normalmente, los niños con estos problemas de desnutrición no crecen hasta alcanzar su potencial y presentan problemas de baja talla.

Junto con ello, el 1% por ciento de la población infantil menor a 5 años padece desnutrición generalizada o emaciación. Este porcentaje se concentra en las zonas indígenas de Chiapas, Oaxaca e Hidalgo. Los niños que sufren esas condiciones de vida son físicamente pequeños, débiles, frágiles y son muy susceptibles a todo tipo de enfermedades infecciosas. Aunque se cuenta con programas sociales gubernamentales para estas poblaciones el problema no está erradicado. De hecho, la concentración de la población que vive en pobreza alimentaria ha crecido en los últimos años a consecuencia de las más recientes crisis económicas.

De entre los varios tipos de desnutrición que existen a nivel de la deficiencia de un nutrimento o de un grupo de ellos, y que abarca las desnutriciones asociadas con falta de vitamina A, zinc o calcio para ciertos grupos poblacionales, está la anemia. Esta se caracteriza por la falta de hierro y vitaminas del complejo B, principalmente. La anemia se presenta con frecuencia entre los preescolares atacando a más de 1 de cada 3 menores de un año y a 1 de cada 7 menores de 5 años, así como a 1 de cada 5 mujeres en edad reproductiva. Esta puede tener consecuencias graves en el desarrollo físico tales como propensión a las enfermedades infecciosas, cansancio, desgano, inapetencia y problemas del crecimiento y de las capacidades cognitivas, que afectan las habilidades escolares a largo plazo, así como la memoria y la concentración. No es justo que un niño tenga un potencial menor a otro, solo por un problema de desnutrición.

En el caso de la anemia, como en otras desnutriciones, no es exclusivamente la falta de disponibilidad de alimentos lo que más se relaciona con sus causas, sino la falta de educación y una incorrecta selección y preparación de alimentos en las familias de escasos recursos y niveles educativos bajos, lo cual la hace un problema aún más grave.

Por otro lado, la ENSANUT 2012 muestra que el sobrepeso y la obesidad infantil aumentaron a niveles dramáticos colocando a México en los primeros del mundo en sufrir estos padecimientos. Hoy la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad para el grupo de escolares (niños y niñas entre 5 y 11 años), es de 34.4%; lo que quiere decir que más de 1 de cada 3 niños mexicanos tiene un problema de sobrepeso que puede implicar multitud de enfermedades y sufrimientos en su vida inmediata y a futuro. También, y por primera vez, se alcanzaron cifras que superan el 9% de sobrepeso y obesidad combinados en menores de 5 años, o sea para el grupo de edad preescolar. Esta situación sin duda está relacionada con las prácticas poco favorables de lactancia exclusiva que tenemos en el país y por los procesos inadecuados de ablactación que son prevalentes en muchos sectores de la población, entre otras causas.

Cuando se analizan los datos para los adultos el caso es muy similar: aunque no se alcanzó el muy dramático 42.2% de obesidad más 37.7% de sobrepeso en las mujeres proyectado por las autoridades, el dato real de incidencia combinada de sobrepeso y obesidad en el género femenino es de 73%, cifra superior a la  alcanzada en la encuesta de 2006 y grave por si solo.

Cuando uno evalúa la presencia de enfermedades asociadas al sobrepeso y al estilo desordenado de vida reportadas en la ENSANUT, como la diabetes mellitus o la hipertensión, las conclusiones son preocupantes: no solo creció la incidencia de todos estos padecimientos, sino los datos reportados señalan que más de 22 millones de adultos mexicanos padecen hipertensión, y de ellos solamente 5.7 millones están controlados. En cuanto a la diabetes mellitus, los datos reportados son de 9.1 millones de personas diagnosticadas, un incremento de 59.6% con respecto al año 2000 y un rápido crecimiento poblacional con respecto al 2006, en el que se reportaban 7.0 millones. Entre las mujeres  mayores de 60 años la incidencia alcanza más del 25% de la población.

Más aún, la encuesta reporta que el 41% de la población adulta padece síndrome metabólico, una suma de factores de riesgo que implica un daño sistémico y crónico; más del 43% de todos los adultos mexicanos padece hipercolesterolemia, lo que los pone en riesgo cardiovascular.

Entender qué nos ha llevado a vivir esta compleja situación alimentaria y de salud no puede ser simple. La obesidad es, sin duda, un problema multifactorial complejo en el que interviene la dieta, el manejo de las porciones y los hábitos alimentarios; pero también tiene que ver con el sedentarismo que hoy es parte de nuestro estilo de vida y la falta de ejercicio de la población en general. Además está relacionado con la genética, nuestros gustos y costumbres y la disponibilidad y precio de los alimentos. No es fácil de entender y nunca debería de ser sobre simplificado, si lo que se busca son medidas eficientes para resolver el problema. En esta sección, trataremos de ir compartiendo poco a poco información científica actualizada que nos permita “hablar más claro” de los temas relacionados con un estilo de vida saludable, con el fin de comprender mejor esta compleja situación en la que como sociedad nos encontramos.

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