HC

¿Es la inseguridad alimentaria una de las causas de la obesidad?

Ing. Fernand Vedrenne Gutiérrez
Ingeniero de Alimentos
Universidad Iberoamericana

Las autoridades en salud pública de todo el mundo se han enfocado en combatir enfermedades como la obesidad y la diabetes tipo 2 por medio de intervenciones que buscan cambiar los estilos de vida sin tener en cuenta los determinantes sociales que los propician. Actualmente hay una gran necesidad de analizar exhaustivamente el contexto socioeconómico que está detrás de la elección de alimentos, para poder entender mejor las causas de las enfermedades ligadas con la alimentación como las recién mencionadas.

Debido a su alto impacto económico y social, detener el crecimiento de la prevalencia de estas enfermedades es uno de los retos más grandes para los gobiernos del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que para el año 2015 habrá 300 millones de personas más con obesidad, que en el año 2005. Las políticas de salud actuales se han enfocado mucho en la promoción de cambios de estilo de vida, pero se han olvidado de reducir la pobreza: uno de los factores íntimamente relacionados con la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad coronaria.  En Estados Unidos y Canadá existen varias investigaciones que analizan a la obesidad y a otras enfermedades no transmisibles, como problemas altamente relacionados con factores socioeconómicos como la disminución de los salarios mínimos, la creciente disparidad económica, el costo de los alimentos, el acceso físico a puntos de venta, la inseguridad, la falta de espacios públicos, la carga genética, la inactividad física, la familia y el estrés, entre muchos otros que aún quedan por dilucidarse.

Antes de que cualquier proceso fisiológico y metabólico que convierten a los alimentos en energía se active, está la selección de los alimentos. Contrario a lo que se piensa, algunos de los factores que determinan la elección de un alimento sobre otro son su costo monetario, su sabor y la conveniencia en la preparación. En segundo término aparecen factores como variedad y aportaciones a la salud. Además, se ha visto que la estructura de la dieta y la selección de alimentos varían significativamente entre los diferentes estratos socioeconómicos.

En México, se ha reportado que el porcentaje del gasto en alimentos destinado a comer en el hogar es estadísticamente mayor en los niveles socioeconómicos más bajos, mientras que en los estratos más altos se tiende a gastar más en comer fuera. Además, se encontró que la harina de trigo, el arroz, el huevo, las grasas vegetales, el frijol y los azúcares son más consumidos por los grupos más desfavorecidos, mientras que las tortillas de harina, la carne de res, de cerdo, de ave, el pescado y otros productos marinos, el queso, las verduras y las frutas y legumbres frescas y procesadas, suelen ser más consumidos por los grupos de mayor ingreso. A pesar de que no se han encontrado diferencias significativas en el consumo per cápita de tortilla y derivados de maíz, es claro que los grupos de menor ingreso suelen consumirlos en mayor cantidad. Todo ello marca diferencias importantes en cuanto a la dieta, e incluso en la población de menores recursos con frecuencia se padece inseguridad alimentaria.

La inseguridad alimentaria es la incapacidad de las personas, comunidades o sociedades para acceder a un plan de alimentación adecuado. En México, al igual que en otros países, frente a la amenaza de inseguridad alimentaria, antes de disminuir sus raciones las familias buscarán comprar los productos más baratos. Esto es de especial preocupación puesto que se ha encontrado una relación inversa entre la densidad energética de un alimento y su costo por caloría. Esto quiere decir que las calorías aportadas por las grasas, azúcares y harinas refinadas suelen ser las más baratas; ello indica que la composición de la dieta familiar dependerá en gran medida del ingreso familiar.
En nuestro país, cerca del 19% de la población no puede acceder a la canasta básica, y sólo la mitad de los hogares viven en condiciones de seguridad alimentaria. Sin embargo se ha visto que el consumo energético promedio en México es 30% mayor que lo recomendado por la FAO, mientras que la oferta energética sobrepasa esta cifra en un 77%, lo que podría indicar que, además de haber una distribución inequitativa de alimentos en México, la mayoría de la población tiene acceso a alimentos energéticamente densos.

Aunque en muchos países se ha podido concluir que existe una relación entre inseguridad alimentaria, marginación y obesidad, en México, la evidencia no ha sido concluyente, puesto que la prevalencia de obesidad entre las zonas urbanas y rurales, así como entre las zonas indígenas y no indígenas y a través de los diferentes grupos de ingreso es equiparable. Sin embargo, es en los grupos más desfavorecidos en donde se observa un mayor incremento en la prevalencia de la obesidad.

Al hablar de estilos de vida saludables es necesario hablar también del contexto que los promueve. Cada vez es más claro que la obesidad es una enfermedad asociada a la desigualdad social. Para combatirla será urgente la producción de políticas públicas que busquen reducir la pobreza y aumentar el acceso a estilos de vida saludables. De poco servirán las políticas reduccionistas que sean ciegas a la desigualdad y a la pobreza, ya que no combatirán la raíz de este y otros padecimientos similares. Se requieren profesionales de la salud sensibles a estos temas y dispuestos a abogar por cambios estructurales, más que por ayudas parciales y racionadas.

Debido a que nuestra elección de alimentos determina nuestra salud, no podemos dejar de lado todos los factores que intervienen en este fenómeno. Si en verdad somos lo que comemos,  entonces es posible que también seamos como vivimos. Es esencial reconocer que el problema de la obesidad y las enfermedades no transmisibles es multifactorial y tiene un importante componente social que generalmente es ignorado. El fracaso de las intervenciones que buscan abordar tan sólo uno de los múltiples factores que intervienen en el desarrollo de la obesidad es una evidencia clara de la necesidad de buscar soluciones multidisciplinarias, que no sólo se enfoquen en la biología de la enfermedad. Esta será quizá una mejor manera de poder actuar en consecuencia.

Referencias:

  • Aguirre, J., et al. (1995). "Cambios en la Estructura Alimentaria rural-urbana en México", en J. Pablos-UNAM (Ed.), Los Retos de la Soberanía Alimentaria. Mexico.
  • Ávila, A., Shamah, T., Chávez, S. (1996). Encuesta Nacional de Alimentación y Nutrición en el Medio Rural. In I. N. d. N. S. Zubirán (Ed.). Mexico.
  • Barquera, S., Hernandez-Barrera, L., Campos-Nonato, I., Espinosa, J., Flores, M., J, A. B., & Rivera, J. A. (2009). Energy and nutrient consumption in adults: analysis of the Mexican National Health and Nutrition Survey 2006. [Research Support, Non-U.S. Gov't]. Salud Publica Mex, 51 Suppl 4, S562-573.
  • Basiotis, P. P. (1992). Validity of self-reported food sufficiency status item in the US. Paper presented at the American Council on Consumer Interests 38th Annual Conference, Columbia, MO.
  • Blaylock, J., Smallwood, D., Kassel, K., Variyam, J., & Aldrich, L. (1999). Economics, food choices, and nutrition. Food Policy(24), 269-286.
  • Cade, J., Upmeier, H., Calvert, C., & Greenwood, D. (1999). Costs of a healthy diet: analysis from the UK Women's Cohort Study. [Research Support, Non-U.S. Gov't]. Public Health Nutr, 2(4), 505-512.
  • Chaufan, C., Davis, M., & Constantino, S. (2011). The twin epidemics of poverty and diabetes: understanding diabetes disparities in a low-income Latino and immigrant neighborhood. [Research Support, Non-U.S. Gov't]. J
  • Community Health, 36(6), 1032-1043. doi: 10.1007/s10900-011-9406-2
  • Darmon, N., Briend, A., & Drewnowski, A. (2004). Energy-dense diets are associated with lower diet costs: a community study of French adults. [Research Support, Non-U.S. Gov't]. Public Health Nutr, 7(1), 21-27.
  • Darmon, N., Caillavet, F., Joly, C., Maillot, M., & Drewnowski, A. (2009). Low-cost foods: how do they compare with their brand name equivalents? A French study. [Research Support, Non-U.S. Gov't]. Public Health Nutr, 12(6), 808-815. doi: 10.1017/S1368980008003157
  • Darmon, N., & Drewnowski, A. (2008). Does social class predict diet quality? [Research Support, Non-U.S. Gov't Research Support, U.S. Gov't, Non-P.H.S. Review]. Am J Clin Nutr, 87(5), 1107-1117.
  • Darmon, N., Ferguson, E., & Briend, A. (2003). Do economic constraints encourage the selection of energy dense diets? Appetite, 41(3), 315-322.
  • Dimensiones de la seguridad alimentaria: Evaluación Estratégica de Nutrición y Abasto. (2010). Mexico: Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social
  • Drewnowski, A. (2003). Fat and sugar: an economic analysis. [Review]. J Nutr, 133(3), 838S-840S.
  • Drewnowski, A. (2005). Concept of a nutritious food: toward a nutrient density score. [Research Support, Non-U.S. Gov't
  • Research Support, U.S. Gov't, Non-P.H.S.]. Am J Clin Nutr, 82(4), 721-732.
  • Drewnowski, A. (2009). Obesity, diets, and social inequalities. [Review]. Nutr Rev, 67 Suppl 1, S36-39. doi: 10.1111/j.1753-4887.2009.00157.x
  • Drewnowski, A., & Darmon, N. (2005a). The economics of obesity: dietary energy density and energy cost. [Research Support, U.S. Gov't, Non-P.H.S. Review]. Am J Clin Nutr, 82(1 Suppl), 265S-273S.
  • Drewnowski, A., & Darmon, N. (2005b). Food choices and diet costs: an economic analysis. J Nutr, 135(4), 900-904.
  • Drewnowski, A., & Specter, S. E. (2004). Poverty and obesity: the role of energy density and energy costs. [Review]. Am J Clin Nutr, 79(1), 6-16.
  • Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. (2006). En G. Olaiz, G. Rivera, T. Shamah, R. Rojas, S. Villalpando, M. Hernandez & J. Sepúlveda (Eds.), (pp. 131). Mexico: Instituto Nacional de Salud Pública Secretaría de Salud.
  • Food Balance Sheets. (2012), from http://faostat3.fao.org/home/index.html
  • García-Urigüen, P. (2012). La alimentación de los mexicanos. Cambios sociales y económicos, y su impacto en los hábitos alimenticios: Unpublished.
  • (INEGI), I. N. d. E. y. G. (2010). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).
  • Kish, S. Healthy, Low Calorie Foods Cost More on Average (pp. 2): CSREES.
  • Murayama, C. (2011). [Discriminación y salud en México].
  • Obesity: in statistics (2008) Retrieved September 23, 2012, 2012, from http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/7151813.stmOxfam. (2011). México es ya el mayor consumidor de refresco en el mundo, 2012, from http://site.oxfammexico.org/mexico-es-ya-el-mayor-consumidor-de-refresco-en-el-mundo-3/
  • Pilkington, B., Daiski, I., Lines, E., Bryant, T., Raphael, D., Dinca-Panaitescu, M., & Dinca-Panaitescu, S. (2011). Type 2 Diabetes in Vulnerable Populations: Community Healthcare Providers' Perspectives on Health Service Needs and Policy Implications. Canadian Journal of Diabetes, 35(5), 503-511.
  • Raphael, D., Anstice, S., Raine, K., McGannon, K. R., Kamil-Rizvi, S., & Yu, V. (2003). The social determinants of the incidence and management of type 2 diabetes mellitus: are we prepared to rethink our questions and redirect our research activities. Int J Health Care Quality Assurance, 16(3).
  • Raphael, D., Daiski, I., Pilkington, B., Bryant, T., Dinca-Panaitescu, M., & Dinca-Panaitescu, S. (2011). A toxic combination of poor social policies and programmes, unfair economic arrangements and bad politics: the experiences of poor Canadians with Type 2 Diabetes. Critical Public Health, 1-19.
  • Reporte sobre la discriminación en México 2012. Salud y Alimentación. (2012). In C. N. P. P. l. Discriminación (Ed.). Mexico.
  • Rivera, J. A., Barquera, S., Campirano, F., Campos, I., Safdie, M., & Tovar, V. (2002). Epidemiological and nutritional transition in Mexico: rapid increase of non-communicable chronic diseases and obesity. Public Health Nutr, 5(1A), 113-122. doi: 10.1079/PHN2001282
  • Subramanian, S. V., & Kawachi, I. (2004). Income inequality and health: what have we learned so far? [Meta-Analysis]. Epidemiol Rev, 26, 78-91. doi: 10.1093/epirev/mxh003
  • Torres-Torres, F. (2007). Cambios en el Patrón Alimentario de la Ciudad de México. Revista Latinoamericana de Economía, 35(151), 127-150.
  • Universia. (2012). México sufre síntomas de inseguridad alimentaria Retrieved September 25, 2012, 2012, from
    http://noticias.universia.net.mx/vida-universitaria/noticia/2012/02/17/912886/mexico-sufre-sintomas-inseguridad-alimentaria.html