HC

El café y el sistema digestivo

Dra. Ruth Pedroza Islas
Ingeniería de Alimentos
Universidad Iberoamericana

Tubo digestivo y consumo de café

Se ha referido que algunos consumidores de café, presentan síntomas de irritación gástrica la cual puede ser causada por un incremento en la secreción ácida del estómago (Rubach y col, 2010), que en casos extremos puede conducir a padecimientos importantes como la úlcera gástrica y la duodenal o el reflujo gastro-esfofágico. Sin embargo, a nivel celular en el estómago la secreción ácida es controlada por la misma actividad celular asociada con los genes y la presencia de ciertas proteínas y que los padecimientos indicados pueden resultar de la presencia de Helicobacter pylori, de alguna infección, del consumo excesivo de alcohol e incluso ser consecuencia del tabaquismo (Shimamoto y col., 2013).

Los síntomas mencionados eran atribuidos a la cafeína, a los ácidos clorogénicos y a otro tipo de sustancias denominadas hidroxi-triptamidas, presentes de manera natural en el café y de las que se ha dicho que pueden irritar la mucosa gástrica (Acquaviva y col., 1986), aunque sin evidencia científica fuerte para sostener esta afirmación. Recientemente, en un estudio del tipo meta-análisis, que incluyó personas sanas y enfermos de úlcera gástrica, úlcera duodenal, esofagitis por reflujo y con reflujo no-erosivo a quienes se les suministraron de 1 a 3 tazas de café al día, no se encontró asociación entre el consumo de café y las enfermedades citadas, más aún se descubrió que la ingestión de café puede tener un efecto relajante en el esófago (Shimamoto y col., 2013).

Por otra parte, el consumo de café ha sido asociado con una mejor motilidad intestinal, aliviando los problemas de estreñimiento (de la Figuera, 2010).

Hígado y consumo de café

El daño hepático se deriva de una inflamación crónica que puede llevar a padecer de cirrosis. En la cirrosis, se forma un tejido fibroso que va deteriorando progresivamente la función del hígado y puede generar otras complicaciones como el carcinoma hepatocelular. Las causas más comunes de la cirrosis son el abuso en el consumo de alcohol y las infecciones virales conocidas como hepatitis B y C (Higdon y Frei 2006).

A partir de diversos estudios epidemiológicos y meta-análisis, se ha sugerido que hay una menor incidencia de tumores hepáticos entre los bebedores de café, encontrando una asociación inversa en el riesgo de carcinoma hepatocelular y la dosis de café consumido, es decir, un efecto dosis-dependiente pudiendo reducirse el riesgo de cáncer hasta en un 50% (Bravi y col., 2007; Sang y col., 2013).

Es conocido que el inicio de la formación de un tumor, consiste en una modificación permanente del DNA ocasionada por compuestos oxidantes derivados de carcinógenos activados. En el mecanismo natural de defensa celular, las enzimas detoxificantes actúan inhibiendo los intermediarios oxidantes teniendo como resultado la disminución en el daño del DNA y en el bloqueo de la fase de iniciación de formación del tumor. La presencia del ácido clorogénico y de los diterpenos del café, el cafestol y el kahweol, disminuye la actividad enzimática de la fase inicial de formación de tumores y la activación carcinógena. Al mismo tiempo, los compuestos del café pueden funcionar como moduladores de las enzimas involucradas en la detoxificación carcinogénica (La Vecchia, 2005; Cavin y col., 2008).

En un estudio con duración de 17 años que incluyó más de 51,000 hombres y mujeres de Noruega, se encontró que aquellos que consumían al menos dos tazas de café diariamente, tuvieron 40% menor riesgo de muerte por cirrosis que aquellos que nunca consumían café (Tverdal y Skurtveit, 2003). Otro estudio realizado en Japón durante 10 años con 90,000 personas reportó que las personas que consumieron al menos 5 tazas de café al día tuvieron un 76% menos de riesgo de carcinoma hepatocelular en relación con los que nunca bebían café. En este estudio, la más fuerte asociación inversa fue observada en las personas que habían sido infectadas con el virus de la hepatitis C. En cambio, no se encontró asociación alguna en personas que no habían sufrido alguna infección hepática con el virus B o C (Tanaka y col., 2007).

No hay una explicación clara de cómo el consumo de café podría inhibir el daño hepático o el desarrollo de cirrosis y carcinoma hepatocelular. Sin embargo, hay cada vez mayor evidencia de que el daño oxidativo está involucrado en varios procesos patológicos como el cáncer. Al mismo tiempo, el incremento en consumo de antioxidantes puede ser de importancia significativa en el efecto protector. Es importante mencionar que este efecto benéfico del café no fue observado para el té u otras bebidas que contienen cafeína, lo que sugiere que los otros componentes del café pueden tener algún papel positivo en estas enfermedades del hígado (Kai-Shan, 2008; Muriel y Arauz, 2010).

Así, el efecto protector del café se atribuye al conjunto de compuestos que contiene: cafeína, polifenoles que incluyen al ácido clorogénico y sus productos de degradación. El efecto antitumorígeno se ha asociado con los diterpenos (cafestol y kahweol) aunque el mecanismo de acción no está completamente entendido, dada la compleja composición del café (Kyung y col., 2007).

También la contaminación ambiental, por la exposición a altos niveles de toxinas puede ocasionar intoxicación del hígado. Se ha estudiado el efecto protector del café en modelos con tetracloruro de carbono para producir daño hepático, involucrando a los diterpenos en la disminución de los posibles mecanismos involucrados en los efectos dañinos de los radicales libres (Noori y col., 2009).

Otro efecto benéfico reportado en relación con el consumo de café, es la reducción del riesgo de padecer litiasis biliar (piedras en la vesícula), encontrando que los componentes del café contrarrestan los mecanismos que dan lugar a este padecimiento (Leitzmann y col., 1999; 2002).

Con lo aquí presentado como ejemplo de los múltiples estudios sobre el café y la salud del aparato digestivo, puede sugerirse que el consumo moderado de esta popular bebida puede tener efectos benéficos.

Referencias:

  • Aquaviva F, DeFrancesco A, Andriullini A, Piantino P, Arrigoni A, Massarenti P, Balzola F. 1986. Effect of regular and decaffeinated coffee on serum gastrin levels. Journal of Clinical Gastroenterology 8:150-153.
  • Bravi F, Bosetti C, Gouville AC, Bagnardi V, Gallus S, Negri E. (2007). Coffee drinking and hepatocellular carcinoma risk: a meta-analysis. Hepatology, 46, 430-435.
  • Cavin C, Marin-Kuan M, Langouet S, Bezencon C, Guignard G, Verget C, Piguet D, Holzhauser D, Cornaz R, Schilter B. (2008). Induction of Nrf2-mediated cellular defences and alteration of phase I activities as mechanisms of chemoprotective effects of coffee in the liver Food and Chemical Toxicology, 46, 1239–1248.
  • De la Figuera M. 2010. Consumo de café y aparato digestivo. En: café y estilo de vida saludable. Franco Fernández (ed). Editores Médicos S.A. EDIMSA. España. Pp 107-114.
  • Higdon J, Frei B. (2006). Coffee and Health: a review of recent human research. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 46, 101-123.
  • Kai-Shan T., Wen W., Ling W., Da-Yong C., Yon-Qi L., Sheng-Xi W., Ke-Feng D. (2008). The multifaceted mechanisms for coffee’s anti-tumorigenic effect on liver. Medical Hypotheses, 71, 730-736.
  • Kyung JL, Jea H C, Hye GJ. 2007. Hepatoprotective and antioxidant effects of the coffee diterpenes kahweol and cafestol on carbon tetrachloride-induced liver damage in mice. Food and Chemical Toxicology 45: 2118-2125.
  • La Vecchia CI. 2005. Coffee, liver enzymes, cirrhosis and liver cancer. Journal of Hepatology 42: 444-446.
  • Leitzmann MF, Stampfer MJ, Willet MJ, Spiegelman D, Colditz GA, Giovannucci EL. 2002. Coffee intake is associated with lower risk of symptomatic gallstone disease in women. Gastroenterology 123:1823-1830.
  • Leitzmann MF, Willet WC, Rimm EB, Stampfer MJ, Spiegelman D, Colditz GA. 1999. A prospective study of coffee consumption and the risk of symptomatic gallstone disease in men. Journal of American Medical Association
  • Muriel P, Arauz J. 2010. Coffee and liver diseases. Fitoterapia 81: 297–305
  • Noori S, Rehman N, Qureshi M, Mahboob T. 2009. Reduction of Carbon Tetrachloride-Induced Rat Liver Injury by Coffee and Green Tea. Pakistan Journal of Nutrition 8 (4): 452-458.
  • Rubach M, Lang R, Skupin C, Hofmann T, Somoza V. 2010. Activity-guided fractionation to characteriza a coffee beverage that effectively down-regulates mechanisms of gastric acid secretion as compared to regular coffee. Journal of Agricultural and Food Chemistry 58:4153-4161.
  • Sang L-X, Chang B, Li X-H, Jiang M. 2013. Consumption of coffee associated with reduced risk of liver cancer: a meta-analysis. BMC Gastroenterology 13:34.
  • Shimamoto T, Yamamichi N, Kodashima S, Takahashi Y, Fujishiro M, Oka M, Mitsushima T, Koike K. 2013. No association of coffee consumption with gastric ulcer, duodenal ulcer, reflux esophagitis, and non-healthy subjects in Japan. PLOS ONE 8(6):e65996.
  • Tanaka K, Hara M, Sakamoto T, Higaki Y, Mizuta T, Eguchi Y. 2007. Inverse association between coffe drinking and the risk of hepatocellular carcinoma: a case-control study in Japan. Cancer Science 98: 214-218.
  • Tverdal A, Skurtveit S. 2003. Coffee intake and mortality from liver cirrhosis. Annales of Epidemiology 13: 419-423.